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Sómos Lugares significativos

C/ DE LA LIBERTAD, 8. (MADRID)

D. Miguel Desmaisières, Brigadier de Estado Mayor del Ejército del Rey…

Dª Bernarda López de Dicastillo, Condesa de la Vega del Pozo y Marquesa de los Llanos de Alguazas…

Mª Micaela nace en Madrid, el día 1º de Enero de 1809. Sus padres, D. Miguel Desmaisières Flores y Dª Bernarda López de Dicastillo y Olmeda.

Desde agosto de 1808 D. Miguel luchaba por España, incorporado a los ejércitos de Castilla, Extremadura y Segovia. El 3 de diciembre toma el mando de las guerrillas para socorrer Madrid amenazada por Napoleón. Se sospecha que el 4, desde la Puerta de Segovia, disfrazado, se acerca hasta la C/ de la Libertad, 8 para ver a su mujer y a sus cuatro hijos, aunque todavía no ha nacido el esperado.

El 1º de enero Dña. Bernarda da a luz con toda normalidad, Es domingo, día del Señor resucitado.

Itinerario Micaellano en Madrid
ES BAUTIZADA EN:
La Parroquia de San José, el 4 de enero, de 1809, por el Teniente Cura D. Saturnino Pardo. Los padrinos fueron sus abuelos paternos, D. Arnaldo Desmaisières y Dª Mª Antonia Flores.

Se le imponen los nombres de: Mª de la Soledad, Micaela, Aquilina, Antonia, Bibiana. El primer nombre, que no prevalecía, fotografiaba el alma de su madre en aquella delicada y triste circunstancia y apuntaba a cierta faceta de la espiritualidad de la futura Santa.
Calle donde la santa fue teniendo sus Colegios
C/DOS AMIGOS, 8. (1ª Casa) (Cf. A. p. 116-121)
Tras la historia de “La hija del banquero”, Micaela nos dice: “Esta historia y otras muchas que sería prolijo contar, y que en mis continuas visitas al Hospital tuve lugar de poner una casa o refugio donde pudieran vivir una temporada, instruyéndolas en la religión, ínterin hallábamos medios de colocarlas o volverlas a sus casas”.

“Hallé una cerrada, que hacía dos años lo estaba, en la C/ Dos Amigos, 8..:” Se la dieron obligándose a sostener la finca, gastando dos mil reales al año. Le ayudaron en estos trabajos algunas de sus amistades: La de Grande, Graviña, etc. Nombró presidenta a la de Malpica, por no serlo ella. Vivían con las jóvenes un matrimonio; él era portero y hacía las compras, ella cuidaba de las chicas, les daba doctrina, cosía, guisaba y hacía las cosas de la casa. Las señoras se turnaban para prepararlas a confesar, ocuparse de sus asuntos y la vigilancia. Esta casa comenzó a funcionar el 21 de abril de 1845.
C/ FOMENTO, 19. (2ª Casa) (Cf. A. p. 235)
“En cuanto que supieron las señoras de la Junta mi llegada, me llamaron a casa de la de Malpica y todas reunidas decidieron dejarlo, porque estas mujeres eran incorregibles y el plan de su salvación sólo estaba en mi cabeza…” La dejaron sola y se afirmó más en su idea. Quedaban tres chicas en la casa: Basilia Sopeña, Manuela Cubilla y Martina Giménez. “Al quedarme yo sola tuve honda pena, lloré; sólo me consolaba pensar que como era lo que Dios quería, me daría medios para ver si yo atinaba, con lo cual el Señor me apremiaba, sin saber yo para qué. No tuve tiempo para ver dónde estaba el Colegio, que lo habían mudado a una calle que no recuerdo y era cerca de la Plazuela de Fomento, en un cuarto de a peseta, muy malo”. En un papel suelto, manuscrito, dice que pasó a la C/del Fomento, nº 19 principal. Permaneció allí desde el 1º de julio de 1848 hasta enero de 1849.
C/ JARDINES, 14. (3ª Casa) (Cf. A. p. 245 y 263)
El traslado se hizo a primeros de enero de 1849. “Busqué un cuarto cerca de mi casa y lo hallé en la calle Jardines, pagando nueve reales y a lo sumo cabían doce que me pareció un número muy suficiente, pues hasta ver si era lo que Dios quería, tenía miedo hacer cosa que no fuera del agrado de Dios.

Mudé los chismes de la otra casa y a las tres chicas que había; recogí las otras cuatro que me cuidaban, una la demandadera de las Trinitarias y así las demás…”

“Hubo gran amistad entre M. Sacramento y la Reina de España, Isabel II. Ésta le hacía pasar las tardes enteras en Palacio, sobre todo con motivo del nacimiento de los Príncipes.

M. Sacramento escribe a H. Espíritu Santo: “Muy ocupada estoy, mucho, no vivo; en Palacio a comer, de cinco a once de la noche… los 40 días”.

Recordemos lo que nos cuenta en su Autobiografía: “Subía cierto día, vestida de hábito de Adoratriz, la misma escalera principal del Real Palacio, uno de los alabarderos de guardia me avisa que estaba reservada aquella escalera para los títulos de Castilla. Le miré, me repuse de la vergüenza de que me hiciera bajar, le di las gracias y, con aire de quedar complacida del aviso, subí por la otra y ofrecí no subir jamás por aquella, sino por obediencia.
CABALLERO DE GRACIA, 33. (Cf. A. 245-248)
“Vivía con mis hermanos en Calle Caballero de Gracia, 33”. Ésta era la última casa de la calle, entre las de San Jorge y San Miguel. Fue derribada hacia el año 1914, para las obras de construcción de la Gran Vía.

Nos sigue diciendo en la Autobiografía: “Iba muy a menudo al Colegio, que lo tenía cerca. A los diez días tenía ya siete colegialas, una señora que las cuidaba y una criada para ir a la plaza, hacer los encargos y ser portera. De modo que componían nueve, en memoria de los Coros de los Ángeles, que tanto me sirven a mí”.
ORATORIO DE CABALLERO DE GRACIA. (Cf. A. p. 263, nota 1)
Era costumbre de M. Sacramento, en sus apuros, colocar una carta con sus peticiones, junto al Sagrario.

Por aquellos años el ORATORIO de Caballero de Gracia era anejo de la Parroquia de San Luís. En la actualidad ha sido restaurado y revocado. Está situado en el mismo lugar.
C/ DON PEDRO, 1. (4ª Casa) (Cf. A.p. 264-299)
Lleva su Colegio a la Calle de Don Pedro nº 1, el día uno de mayo de 1849. El diez del mismo se hacen cargo de su dirección las religiosas de la Sagrada Familia de Burdeos, a las que ella trae desde Francia y sostiene económicamente. “Quedamos en que les daría casa, comida y la asistencia toda, ya en sana salud como enfermas, y para sus gastos particulares y mandar algo a la Casa Matriz, tres reales diarios a cada religiosa”.

Las cosas no fueron bien. Micaela se retira a Guadalajara para pedir luz al Señor sobre su Colegio y sobre ella misma: “Me fui al Colegio y en la portería me esperaban Mme. Bonnat, Superiora del Colegio de las señoritas, y la de mi Colegio, Sor Regis, y dos o tres religiosas más, todas de porteras. Yo las saludé con alegría y broma al verlas de porteras; las cogí para subir con ellas, y me dicen que no, que yo no puedo subir. Lo tomé a una broma. Cuando, tomando un tono muy serio, me coge Mme. Bonnat del brazo: -Es que no es broma, y tenga Vd. Entendido que no subirá Vd.- ¿Pues qué hay? – Que me he puesto yo al frente de la Casa, y desde hoy corre exclusivamente por mi cuenta; ya tengo por mía la pensión de Cruzada, que hemos cobrado 4 meses a nombre de Vd. y tres a nombre nuestro, por quien quedará en adelante. Sor Regis de Superiora, el señor J.C. de Superior y Vd. se quedará si quiere como bienhechora.

Todo me lo dijo de prisa, seguido y sin darme tiempo de respirar ni contestar. Me cogió del brazo y me sacó al medio del portal. ¡Muerta me quedé, como de mármol! Me arrodillé delante de la Virgen de los Desamparados, la pedí su ayuda y que yo hiciera la Voluntad de Dios, y la ofrecí una lámpara perpetuamente en el Colegio.” Esto ocurría el 13 de noviembre de 1849. El 20 del mismo mes se marchaban las francesas y Micaela se queda a vivir temporalmente, en el Colegio, con su doncella.
C/ ATOCHA, 74. (5ª casa) (Cf. A. p. 300)
Yo pedía a Dios de todo corazón, me diera fuerzas y su ayuda, pues me hallaba otra vez con mi Colegio a cuestas sobre mis hombros; sin dinero, con deudas, sin crédito, ¡sin reputación! – Sólo a ti, Dios mío, tengo sólo a ti! La casa me recordaba tantas penas… la gente que tenía, me daba tan poca confianza… que creo me hubiera costado la vida la tristeza que yo tenía, si el Señor no me envía un consuelo, que lo fue muy grande.

Al mes de haber salido las francesas, iba yo todos los días al Colegio desde muy temprano, y me avisan tres señores me quieren hablar. El Sr. de Mora, el Sr. de Ruiz y otro que no recuerdo, que me llevaban un Oficio de la Junta provincial de Beneficencia, dándome la casa de la Calle Atocha, 74, justamente cuando cumplía el año que tenía la de la C/ Don Pedro, y al ver cumplido lo que el Señor me tenía ofrecido y yo olvidado, me reanimé, al ver que aún tenía al Señor en mi ayuda, con un nuevo y señalado favor”. Esta casa se ocupó desde el 30 de marzo de 1850, hasta 1865.

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